jueves, 26 de mayo de 2016

“MINERÍA, HIDROCARBUROS Y EL ESTADO”

Para poder comprender este tema debemos tener en cuenta dos organizaciones muy importantes encargadas de supervisar la inversión y fiscalizar el ambiente:
Primero tenemos al  Osinergmin que es la institución pública que supervisa que las empresas formales eléctricas y de hidrocarburos brinden un servicio permanente, seguro y de calidad, y que las empresas mineras realicen sus actividades de manera segura. Cuyá misión es regular y supervisar los sectores de energía y minería con autonomía y transparencia para generar confianza a la inversión y proteger a la población.
Segundo esta el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) es un organismo público técnico especializado, adscrito al Ministerio del Ambiente, encargado de la fiscalización ambiental y de asegurar el adecuado equilibrio entre la inversión privada en actividades extractivas y la protección ambiental. El OEFA es, además, el ente Rector del Sistema Nacional de Evaluación y Fiscalización Ambiental (Sinefa).
El OEFA se creó en el año 2008 mediante Decreto Legislativo N° 1013 – Decreto Legislativo que aprueba la Ley de Creación, Organización y Funciones del Ministerio del Ambiente, e inició sus actividades de fiscalización ambiental directa en el año 2010.
La fiscalización ambiental que desarrolla el OEFA es un macroproceso integrado por las siguientes funciones:
·         La función evaluadora: comprende la vigilancia y monitoreo de la calidad del ambiente y sus componentes (v. gr. agua, aire, suelo, flora y fauna). Además, implica la identificación de pasivos ambientales del Subsector Hidrocarburos.
·         La función de supervisión directa: contempla la verificación del cumplimiento de obligaciones ambientales fiscalizables. Asimismo, comprende la facultad de dictar medidas preventivas, mandatos de carácter particular y requerimientos de actualización de instrumentos de gestión ambiental.
·         La función de fiscalización y sanción: comprende la investigación de la comisión de posibles infracciones administrativas, y la imposición de sanciones, medidas cautelares y correctivas.
·         La función de aplicación de incentivos: mediante la cual se administra el Registro de Buenas Prácticas Ambientales y se otorgan incentivos para promover el sobrecumplimiento de la normativa ambiental.

En el Perú cuando se habla de proyectos mineros y de las empresas mineras se habla inmediatamente de su contribución en puntos adicionales al PBI, en millones de dólares en exportaciones, en tributación o en compras a las empresas nacionales, se piensa en las regalías que dejará, cuanto trabajo dará, etc. Pero ¿Quiénes son los dueños de estos centros mineros? Acaso no son los grandes señores de las finanzas y de las guerras, las grandes transnacionales dueñas del mundo corporativo, acaso no son éstas las organizaciones mercenarias de la oligarquía y del capital financiero, éstos son los bien llamados creadores de la mundialización de la pobreza; pues sí, ellos son los que pululan en estas tierras, son los amos del mundo cuyo objetivo principal -su razón de ser- es el obtener el mayor número de beneficios económicos posibles a costa de lo que sea, llámese daños al ser humano, daños a la biosfera, daños a los animales, etc. Una muestra significativa de que a estos amos del mundo sólo les importa acumular más dinero es lo que están haciendo en el Perú como consecuencia de la explotación de recursos no renovables y los incontables daños secundarios que estos ocasionan. La minería es responsable de gran cantidad de daños irreparables al medio ambiente acelerando así el calentamiento global.
Y es que si bien es de gran importancia la inversión que representan estas grandes empresas en nuestro país, no es eso lo que genera malestar entre nuestros compatriotas , sino es que el estado y estas organizaciones que se supone están para proteger a la población y al medio ambiente no cumplan sus funciones de manera correcta y es que no se le quiere quitar el mérito por sus buenas acciones pero se quiere resaltar que aún queda mucho camino por recoger para que en nuestro gobierno no haga caso omiso a las quejas de la población y a sus protestas sociales pues nadie se queja o reclama por nada , y es que se supone que el estado debe proteger los derechos de su población frente a todo.

Casos particulares que se nos da a conocer son:
·         Tía María en Arequipa
A solo unos meses de haber terminado el primer conflicto, está el proyecto Tía María en Arequipa. La población se sublevó tras la aprobación por parte del Ministerio de Energía y Minas del nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que avalaba a la empresa Southern Copper para realizar sus actividades extractivas.

Tanto el presidente Ollanta Humala, como el ministro de Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, aseguraron que la empresa Southern Copper levantó las 138 recomendaciones que la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops) elaboró en 2011 al primer estudio, a pedido del Minem.

Pero la desconfianza de la población también era por las multas que tenía la empresa, las cuales ascendía a más de 500 mil soles, y una demanda de amparo en contra del Aporte Por Regulación (APR), el cual sirve para una fiscalización ambiental. 

Este conflicto socioambiental donde la población de  distritos de Cocachacra, Punta de Bombón y Deán Valdivia protestó contra el proyecto Tía María dejó de saldo un muerto y más de 150 heridos. 

Por otro lado, el Presidente de Consejo de Ministro, Pedro Cateriano resaltó que el proyecto minero de Tía María representa una inversión de US$1,400 millones y US$90 millones por concepto de canon anual.

·         Yanacocha en Cajamarca

Si bien la empresa aseguró que los pobladores se negaban a dialogar, Máxima Acuña, y su familia denunciaba que los métodos que la minera usaba era mediante la fuerza y hostilización a la población. 


Cabe recordar que esta empresa paralizó sus actividades en el 2006 porque la población realizó un paro debido a la contaminación de sus cultivos agrícolas, y contaminación de las lagunas más cercanas, que abastecían a la población, y a sus animales (ganadería). La producción  desde ese año ha bajado notablemente, por lo que la empresa quería volver a realizar sus actividades.